El INIA y la Interprofesional del Aceite impulsan 6 líneas de investigación para atajar la xylella fastidiosa

El Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) ha posibilitado que grupos de investigación de toda España unan esfuerzos para trabajar en una estrategia integrada que aporte soluciones y permita minimizar los riesgos para el olivar a causa de la xylella fastidiosa.

El objetivo es atacar la enfermedad desde varios frentes, primero con un mayor conocimiento de la bacteria, su propagación por vectores y el control de los insectos que la transmiten, y de esta forma diseñar estrategias eficaces que frenen su expansión, y por otra mediante la búsqueda de variedades de olivo tolerantes o resistentes.

La Interprofesional del Aceite de Oliva Español ha cerrado un contrato de Investigación y Desarrollo que permite apoyar el trabajo en esas líneas, que tratan de dar una respuesta de amplio espectro a un problema que no tiene una solución sencilla. Antonio Vicent, investigador del centro de Protección Vegetal del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) explica que “no hay prácticamente ninguna enfermedad que se cure con una bala mágica. Lo que hay es una integración de medidas, es lo que se llama la gestión integrada de enfermedades. Los diferentes objetivos del proyecto van a abordar todas las patas de esa estrategia integrada”.

Las seis líneas de trabajo, que se desarrollarán a lo largo de los próximos tres años, son las siguientes:

1. Desarrollo de análisis de riesgos regionalizados y guías para optimizar los programas de erradicación de xylella fastidiosa y control de sus vectores potenciales en olivo en España. Línea coordinada por el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) que, como explica Antonio Vicent, investigador del centro, parte “del conocimiento del clima que tenemos de las diferentes zonas afectadas; la idea es poder predecir cuál será el comportamiento de esta bacteria en las diferentes zonas olivareras de España. No todas tienen que tener el mismo riesgo, de la misma forma que no todas tienen la misma climatología, ni cultivan las mismas variedades, ni tienen la misma gestión del cultivo”.

2. Diagnóstico, estructura genética y gama de huéspedes de las poblaciones de xylella fastidiosa presentes en los focos epidémicos de España en zonas con cultivo preferente de olivar. Línea coordinada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). a través de Blanca Landa, investigadora en el Instituto de Agricultura Sostenible de Córdoba del CSIC, quien aclara que esta investigación “trata de desarrollar nuevas técnicas de diagnóstico de xylella fastidiosa. Establecer las plantas potenciales huéspedes en los distintos focos aparecidos en España y secuenciar el genoma de las cepas que han aparecido. Por el momento, lo que se ha avanzado es que las cepas que se han detectado en España son diferentes a las de Italia, lo que, por una parte es positivo, ya que no se trata de la misma cepa tan virulenta de Italia, pero, por otra parte, hay un desconocimiento total de cuál puede ser los efectos de estos genotipos. Ya hemos podido secuenciar tres genomas que nos permitirá determinar el posible origen de estas cepas y ayudarnos a buscar medidas de control de la mismas”.

3. Patogenicidad de aislados tipo de xylella fastidiosa presentes en España sobre las principales variedades de olivo españolas. Esta línea, coordinada por la Universidad de Gerona, tiene al frente a Emilio Montesinos, catedrático de Patología Vegetal, que trata de conocer mejor qué efectos tiene la infección en el olivar pues “es importante acabar conociendo si los aislados de todos los focos que se van detectando en España son muy agresivos o poco, porque eso va a ayudar también a las autoridades a tomar unas medidas de erradicación o de contención más drásticas o menos. Y creo que para el sector eso es muy importante, porque nos está diciendo que no todos los focos son del mismo nivel de riesgo”.

4. Caracterizar el proceso de infección y la respuesta genotipo/fenotipo de las principales variedades de olivo y acebuche presentado respuesta diferencial a xylella fastidiosa en infecciones naturales de campo. La Universidad de las Islas Baleares lidera esta línea que permitirá hacer pruebas en umbráculos de bioseguridad y en campo en las Islas Baleares, de la sensibilidad de las distintas variedades de olivo a este patógeno. Diego Olmo, responsable del Laboratorio de Sanidad Vegetal de las Islas Baleares, avanza que “vamos a establecer un banco de germoplasma de olivo que nos va a ceder el IFAPA y vamos a colocar variedades en campo para comprobar la respuesta que tienen”.

5. Biología y ecología de vectores potenciales de xylella fastidiosa y su papel en la epidemiología y el control de la enfermedad en olivo. La coordinación del proyecto corresponde al Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA) que va a trabajar fundamentalmente en el control del insecto que transmite la enfermedad entre las plantas cuando se alimenta de su sabia. Jordi Sabaté, investigador Programa de Protección Vegetal Sostenible del IRTA de Cabrils, explica que “una es la estrategia insecticida, pero tenemos el hándicap de que el insecto muchas veces vive fuera de la parcela. Por otro lado, también podemos controlarlo intentando evitar que entre en nuestro cultivo, echando repelentes y favorecer comunidades vegetales fuera en la que se encuentre más a gusto. Por último, considerar estrategias mixtas que combinen ambas”.

6. Bases científicas para las acciones de transferencia y comunicación sobre las enfermedades causadas por xylella fastidiosa en olivo. Finalmente, el Instituto de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica de la Junta de Andalucía (IFAPA), asume la responsabilidad de coordinar y vehicular toda la información del proyecto con otros grupos de investigación internacionales, así como con el sector de los aceites de oliva.

Antonio Vicent, destaca la gran ventaja de partida de este proyecto al contar con el total apoyo del sector es que “hay muchos ejemplos históricos de proyectos que han dado muy buenos resultados científicos, pero que luego no se han trasladado a la realidad. Porque se ha dejado al sector aparte o no ha participado en el proceso de gestación y de proyecto. En este caso, es una oportunidad para que los investigadores se sienten codo con codo con los productores, con toda la industria del aceite de oliva, y una forma de que estas medidas que pueden salir del proyecto, las consideren propias y las implemente de una manera mucho más efectiva”.