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Marta García

06/10/15

Agricultura y cambio climático: el reto de alcanzar la seguridad alimentaria

Entre los 17 objetivos marcados por Naciones Unidas se recoge garantizar pautas de consumo y producción, conseguir la seguridad alimentaria y promover una agricultura sostenible, protegiendo los ecosistemas y frenando la pérdida de diversidad biológica; como apuntaban los expertos de la Semana del Clima: tener beneficios económicos siendo respetuosos con el medio ambiente.

En ese contexto, desde la FAO se recuerda que para 2050 la producción agrícola tendrá que aumentar en torno a un 60 % para hacer frente a la demanda de alimentos. Entre otras acciones, ha promovido el concepto de Agricultura Climáticamente Sostenible (ACS) como “un enfoque para avanzar en las condiciones técnicas, políticas e inversión para lograr el desarrollo agrícola sostenible y la seguridad alimentaria en el contexto del cambio climático”.

Según explica a Efeagro el director de Soluciones Forestales de WBCSD, Matthew Reddy, la ACS se construye sobre tres pilares “la productividad, la resiliencia y la reducción de los gases de efecto invernadero; el objetivo final es aumentar la cantidad de alimentos disponibles y que las explotaciones se adapten al cambio climático, al tiempo que reducen su impacto medioambiental”.

La organización WBSCD (World Business Council for Sustainable Development) incluye compañías que se unen en la búsqueda de soluciones “constructivas” para conducir los negocios por la vía de la sostenibilidad; su iniciativa LCTPi (“Low Carbon Technology Partnerships”), en concreto, trabaja para reducir la huella de carbono, y considera la ACS como una de las posibles soluciones.

Las regiones

Reddy, quien recuerda que este modelo agrícola varía según la zona y el tipo de producción, destaca que en regiones como India, Sudáfrica, Estados Unidos o Brasil “los agricultores muestran un alto nivel de conciencia respecto a los desafíos de la producción en un contexto de cambio climático; son los que experimentan sus efectos de primera mano en términos de rentabilidad, entre otros”. Entre las dificultades para implementar recursos tecnológicos innovadores, apunta el tiempo que se requiere para lograrlo, que suele superar los 5 años, y cita como ejemplo el programa público-privado Water Efficient Maize for Africa (WEMA) que necesitó ocho años para llevar al mercado de Kenia semillas resistentes a la sequía.

La ACS estará presente en la próxima gran cita del medioambiente, la COP21 que tendrá lugar en París en diciembre, donde -afirma Reddy- las compañías que impulsan desde la WBCSD la reducción de la huella de carbono y el incremento de la producción de alimentos presentarán las vías por las que su objetivo puede ser cumplido.Y que son lograr la “resiliencia de los pequeños productores, aumentar la inversión en ACS, reducir la deforestación e implementar compromisos de uso sostenible de la tierra”, entre otras.

Como impulsa la FAO en la Alianza Global sobre Agricultura Climáticamente Inteligente, se trata de promover un crecimiento sostenible de la productividad agrícola y sus beneficios, pero impulsando la reducción de emisiones y, por tanto, la de su impacto en el medio ambiente”. Porque, entre los desafíos que plantea el cambio climático para la población mundial, está la disponibilidad de unos alimentos que sean suficientes, accesibles y estables en su suministro, y que los consumidores puedan utilizarlos de forma segura y nutritiva.