El apoyo del laboratorio de genética molecular ante anomalías congénitas y hereditarias ovinas / Luis Vicente Monteagudo

Opiniones y Experiencias - 27 Aug, 2018

Luis Vicente Monteagudo Ibáñez
Departamento de Anatomía, Embriología y Genética Animal
 Facultad de Veterinaria - Universidad de Zaragoza
Instituto Agroalimentario de Aragón (IA2)

La aparición de diferentes problemas congénitos de diagnóstico muy difícil, a menudo desconocidos, en las explotaciones ovinas requiere ayuda especializada. Con frecuencia los  profesionales veterinarios requieren el apoyo de especialistas en genética animal para controlar estos procesos, que pueden causar notables pérdidas.

Figura 1: feto afectado de anasarca fetal, de 18 kg de peso.

Hace ya más de 18 años se nos refirió un caso de anasarca fetal que reunía características comunes a las de otras muchas situaciones vividas desde entonces. Parte de los fetos de una explotación a pesos alcanzaba pesos de hasta 18kg, incompatibles con el parto y con la supervivencia de la madre (figura 1). La incidencia fue aumentando progresivamente, y finalmente, un análisis de los datos y una serie de necropsias determinó que la carencia de ganglios linfáticos, heredada de forma mendeliana, autosómica recesiva, estaba en el origen del proceso. El diagnóstico de paternidad mediante marcadores de DNA de tipo microsatélite identificó a un semental concreto como padre de los fetos afectados. Se trataba del único morueco nacido en la misma explotación que se había incorporado a la reposición de machos. Las limitaciones presupuestarias impidieron la determinación exacta de la mutación causante del problema y por lo tanto su erradicación, pero sí se pudo detener la aparición de nuevos casos y las consiguientes pérdidas, al evitar que este macho siguiera cubriendo a ovejas emparentadas que también pudieran portar la misma mutación, con el riesgo de engendrar corderos homocigotos

Con el tiempo, en colaboración con veterinarios de campo y con servicios de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza como el  Servicio de Clínica de Rumiantes, hemos abordado patologías ovinas muy diversas, desde anomalías del canal del cloro que causan parálisis miotónicas hasta alteraciones múltiples de la estructura esquelética (figura 2) o de la piel. Pero casi siempre hemos constatado la mayoría de las circunstancias que se daban en aquel primer caso:

Figura 2: paladar hendido típico de la artrogriposis múltiple congénita ovina

-Autorreposición continuada que ha llevado al incremento de consanguinidad y al aumento de individuos homocigotos para variantes defectuosas, generalmente de efecto recesivo, hijos de parejas compuestas por dos ejemplares heterocigotos, con una sola copia alterada. En el caso de disponerse de información genealógica, puede directamente verificarse el parentesco entre los progenitores de los afectados. En caso de no disponerse de esta información, la aplicación de microsatélites puede estimar el grado de identidad genética existente entre los progenitores, en general para confirmar que es relativamente elevada, comparada con la que se estimaría para emparejamientos aleatorios en el rebaño.

-Progresión en la prevalencia de los casos: uno o muy pocos casos en una primera temporada de partos, que van aumentando en frecuencia a medida que el morueco portador del alelo gana dominancia en el grupo  de machos, desplazando de las montas a los de más edad. El problema se agrava a medida que descendientes de ese morueco se incorporan a la reposición: cada vez más machos y hembras reproductoras serán portadoras de la mutación, y aumentará el riesgo de engendrar embriones homocigotos, que serán afectados.

-Limitación de los casos a una única ganadería: ni siquiera otras muy cercanas, que comparten numerosos condicionantes ambientales presentan el problema, lo que señala indirectamente a una causa hereditaria propia de la explotación afectada.

Ocasionalmente, gracias a la información disponible en las bases de datos sobre patologías hereditarias animales y humanas,  ha sido posible identificar genes candidatos a ser la causa del problema. La secuenciación de su DNA ha permitido conocer la mutación causante del problema: en tales circunstancias, y por motivos de coste, suele evitarse la incorporación de moruecos portadores en heterocigosis, reduciendo lentamente la frecuencia de la mutación, pero anulando inmediatamente la aparición de más corderos afectados.

Mayor dificultad ofrecen las patologías heredadas de forma poligénica: al no estar causadas por un único gen, es más difícil y costoso determinar sus causas genéticas. En el caso de patologías ovinas que afectan a un rebaño concreto, es muy difícil justificar la inversión que sería preciso para conseguirlo. En general, hemos comprobado como el incremento de alteraciones estructurales (por ejemplo prognatismo, defectos de aplomos) se asocia a incrementos de consanguinidad, que debe mantenerse bajo control.

El coste actual del análisis de microsatélites ovinos, en especial tras los contratos establecidos por la Federación Española de Ganado Selecto (FEAGAS) es relativamente reducido. De hecho se han convertido en una actividad rutinaria en el marco de los programas de selección y mejora genética y su realización en el caso de patologías hereditarias es perfectamente viable incluso en el caso del ganado ovino.

No tiene sentido esperar a tasas de mortalidad específicas para una causa de este tipo del  15% y hasta el 18% como los que con frecuencia nos hemos encontrado cuando se nos refieren los casos. Animamos a los ganaderos y a los profesionales veterinarios dedicados al ovino a solicitar ayuda especializada tan pronto como patologías poco comunes aparezcan. La metodología genética y epidemiológica aplicada permitirá en primer lugar confirmar la naturaleza hereditaria o no de los casos, permitiendo adoptar las medidas adecuadas para su control. Por ejemplo, en un reciente caso, pudimos determinar mediante el estudio de marcadores de DNA que unas extrañas y severas cojeras que afectaban al 10% de los corderos de una explotación no eran de origen hereditario. Por el contrario, en colaboración con patólogos de nuestra Facultad identificamos un error de manejo que había llevado a esa situación.

En el futuro, el abaratamiento de los análisis de Polimorfismos de Nucleótido Simple (SNP’s) permitirá enfoques mucho más directos de estas situaciones en el ganado ovino, como ya se efectúan en otras especies. Pero el estado actual de las técnicas permite ya un apoyo técnico de costes reducidos y de elevada eficacia: es imprescindible apoyarse en ellas.