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Miguel Lorenzo

27/11/13

Eliminar el ovino improductivo aumentaría un 10% la rentabilidad de las explotaciones

Agudo ha detallado en qué consiste la Red de Explotaciones Innovadoras puesta en marcha por Oviso hace un año, cuyo objetivo, según reconoce, es incorporar determinada tecnología en las explotaciones seleccionadas y medir a medio-largo plazo cómo ha influido dicha tecnología en la rentabilidad de las mismas. Precisamente, una de las ramas del proyecto que incorpora usos tecnológicos es la identificación de animales improductivos, especialmente cabezas de ovino jóvenes, que el ganadero cree que están produciendo, cuando verdaderamente no lo están.

En ese sentido, uno de los aspectos más interesantes es el estudio de los machos, un trabajo a cargo de expertos que evaluarán morfológicamente a los carneros para hacer los primeros descartes.

A los animales que queden, se les hará un estudio de calidad seminal para determinar más descartes.

Las explotaciones tiene un 5% de media de ganado improductivo

Según Agudo, es un trabajo que "nunca se ha hecho" y ha apuntado a que las explotaciones ovinas tienen actualmente cerca de un 5% de ganado que es improductivo, por razones de edad, morfológicas o genéticas.

Tras los descartes de ganado, Oviso tiene previsto desarrollar un proyecto de selección genética para ir introduciendo en esas fincas "el formato de hembra y macho que nos interesa".

No obstante, la Red de Explotaciones Innovadoras contempla otros métodos para incrementar la rentabilidad de la producción ganadera.

Así, la directora de I+D+i de Oviso ha subrayado que también se estudiarán cambios en el manejo de la alimentación en función de las características de la explotación, teniendo en cuenta, por ejemplo, la cantidad y calidad de los pastos de la zona o diversas estrategias de cultivo.

"Es aprovechar al máximo los recursos que pueda tener la finca, buscando siempre abaratar los costes de alimentación de la oveja", según ha apuntado.

En este primer año de andadura, han compilado los datos técnico-económicos de las explotaciones, así como la identificación electrónica de todas las cabezas de ganado que se estudian para, a partir de ahí, comenzar con los cambios en el manejo de la alimentación y el resto de programas.

Según Agudo, habrá que esperar al menos dos años para conocer si la tecnología aplicada ha mejorado la rentabilidad de las fincas.