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Jorge GdO

23/01/14

Inquietud entre los apicultores por la adaptación de la avispa asiática a Galicia

La adaptación a Galicia, sobre todo en las zonas de costa, de la avispa asiática, una especie invasora procedente de Francia que se alimenta de abejas y diezma las colmenas, preocupa a los apicultores de la comunidad autónoma, que han detectado actividad incluso en la época de hibernación.

Esther Ordóñez, veterinaria de la Agrupación Apícola de Galicia, explica que en estos momentos hay localizados al menos una docena de nidos de esta avispa (vespa velutina nigritorax) en la provincia de Lugo, la mayoría en la zona de A Mariña, y cinco en el sur de la provincia de Pontevedra, en Xabarís, Goián y Baiona.

La peculiaridad de estos cinco últimos nidos es que incluso en los meses de más frío, cuando se supone que las reinas hibernan hasta la llegada de la primavera, cuando salen de sus escondrijos para fundar una nueva colonia, sigue habiendo actividad, algo que según Ordóñez no se ha reportado en ningún otro sitio en Europa.

La Agrupación Apícola de Galicia tiene constancia de que estas avispas han salido de sus nidos a buscar comida incluso en días en los que el termómetro ha marcado cinco grados, lo que invita a concluir a Ordóñez que "se están adaptando muy rápido" al entorno, hecho que podría facilitar su expansión. Para llegar a esta deducción, la veterinaria se basa en la "clara diferencia" que existe entre la apicultura de costa e interior, ya que cerca del mar, donde el clima es más benigno, las abejas tienen actividad durante todo el año. Por el momento, no constan ataques de avispas asiáticas a colmenas de abejas en Galicia, aunque en el norte de Portugal se ha empezado a notar su incidencia al bloquear éstas la piqueras y evitar que las obreras salgan a por alimentos y permanezcan hacinadas, con lo que pueden acabar enfermando y muriendo.

La Agrupación Apícola de Galicia hace un llamamiento para que ni apicultores ni particulares traten de deshacerse de nidos en el caso de duda, ya que podrían favorecer aún más su expansión, dado que las avispas autóctonas pueden "competir por la territorialidad" con las asiáticas, también conocidas como "asesinas" por su forma de cazar. Su técnica consiste en esperar ante las colmenas el regreso de las abejas cargadas de polen para capturarlas, cortarles la cabeza, las patas y el aguijón, y trasladarlas a sus propios nidos, unas grandes estructuras de celulosa con forma de balón, que hacen en las copas de los árboles.

La "vespa velutina" es de color oscuro, tiene el tórax y el abdomen prácticamente negros, excepto el cuarto segmento, que es amarillo, y sus patas son de color marrón con esquinas amarillas. Las reinas llegan a medir 40 milímetros, aunque el resto de ejemplares son más pequeños y sólo alcanzan los 30 milímetros; una envergadura, en todo caso, sensiblemente superior a la de sus presas.

Se cree que la entrada en Europa de la avispa asiática, cuyo hábitat natural se sitúa en China, el norte de la India e Indonesia, se produjo a través de un cargamento de madera que fue desembarcado en 2004 en el puerto galo de Burdeos. En España apareció por vez primera en la zona fronteriza del Bidasoa, en Irún, a finales de 2010, y en Galicia el primer avistamiento de un ejemplar data de 2012 y tuvo lugar en Burela (Lugo). Según los mapas de distribución elaborados por expertos en la materia, la avispa asiática habrá colonizado toda la península Ibérica dentro de una decena de años. El asunto ha llegado hasta el Congreso de los Diputados, donde se debatió sobre la amenaza que esta especie invasora supone para la apicultura y la economía agrícola de los cultivos que dependen de la polinización por insectos.